VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL PERÚ: ¿HASTA CUÁNDO LA INDIFERENCIA E IMPUNIDAD?

Día a día en nuestro país, toda la población advierte que el círculo de la violencia contra las mujeres se cierra dramáticamente, sin resquicio alguno para encontrar soluciones sostenibles que hagan posible la efectividad esperada y la reducción ostensible de este gran problema social. El Estado Peruano, no asume consecuentemente la defensa de la salud y la vida de las mujeres, de cualquier estrato social, aunque el marco jurídico (Ley N° 30364), compromete a los sectores involucrados en acciones de prevenir, sancionar y erradicar, con intervenciones de urgente aplicación. Estamos frente a un Estado indolente cuando no prioriza la violencia de género y escatima asignación presupuestal a todos los niveles de gobierno, abandonando a su suerte y al riesgo de morir solo por el hecho de ser mujeres y en la práctica ser víctimas de la misoginia de las estructuras sociales que como el Estado, tiene la obligación de protegerlas, por ser seres humanos con derechos fundamentales e inalienables.Estamos frente a un Poder Ejecutivo que no termina de acomodarse en el poder y que centraliza sus acciones en crear más y más comisiones de “alto nivel” para tratar la violencia de género sin obtener indicadores en descenso como productos francos de reducción de la prevalencia de violencia basada en género.Estamos frente a un Poder Legislativo hundido en su laberinto con alcances de corrupción manifiesta, cuyos congresistas apenas si “salen en la foto” cuando les conviene y hasta han hecho causa común para desconocer y negar la importancia de salvaguardar la igualdad de género como uno de los ejes transversales en el currículo educativo de la formación básica regular.¿Y el Poder Judicial? La esperanza de ejecución de procesos judiciales y aplicación de sanciones justas, oportunas e instructivas a los agresores, maltratadores y feminicidas es cada día más remota porque sus operadores no están identificados ni les interesa conocer adecuadamente, ni prevenir ni atender de manera integral los cientos de casos que llegan a sus salas; la ausencia del ejercicio de una justicia de género marca a la mayoría de integrantes de la magistratura. Se queda en el discurso la voluntad política expresada años atrás para contribuir a la igualdad de género y eliminar la discriminación hacia las mujeres en nuestro país. Y si se trata de identificar actores con gran responsabilidad en la defensa de la legalidad, de los derechos de las mujeres, el Ministerio Público no cumple sus funciones a cabalidad y poco o nada favorece la celeridad y la precisión en las sanciones penales. Con hartazgo los medios de comunicación, pierden de vista su principal función cual es la información sin morbo y sin intereses económicos que les proporciona el “rating”, en disputa con sus competidores. El tratamiento mediático a los hechos de violencia de agresores, violadores y feminicidas, es común y exacerba las explicaciones antojadizas sobre la causa que originó dicha violencia, conduciendo generalmente al lector a explicaciones que colocan a las mujeres como instigadoras o provocativas, gracias a los prejuicios y estigmas sociales. Es indignante e inadmisible que las mujeres de nuestro país, de todas las edades, estén expuestas a una vida marcada por la violencia, dentro de una sociedad que mantiene un sistema de relaciones de género que perpetua la superioridad de los hombres sobre las mujeres, y que los hace estar seguros de ser dueños de ellas, argumento suficiente para vejarla en forma crónica; golpearla salvajemente; violarla sin compasión; pegarle un tiro, desfigurarla con ácido o quemarla como una tea, entre otras formas brutales.El Foro Regional por los Derechos Sexuales y Reproductivos de Arequipa (FORDES), denuncia al Estado y a los funcionarios responsables de todas las instancias, incluidos los subnacionales (regionales y locales) por ser cómplices de esta afrenta pública hacia las mujeres peruanas, que incrementa las muertes y los daños hacia las mujeres de parte de quienes forman parte de una sociedad machista, de violadores, feminicidas y lo peor aún de un país que perenniza la impunidad y la injusticia.

Foro Regional por los Derechos Sexuales y Reproductivos de Arequipa- FORDES